08
Abr

“El fútbol es lo único importante” de Miguel Santamarina (Parte II)

Continuamos en “Victorias y Derrotas, la Historia a través del balón” con la entrevista al escritor burgalés Miguel Santamarina que sigue luchando por sacar adelante su libro titulado “El fútbol es lo único importante” en la página de crowdfunding libros.com.

Puedes leer la primera parte de la entrevista en nuestro blog: “El fútbol es lo único importante” de Miguel Santamarina (Parte I)

Tras hablar sobre el Liverpool, en el vídeo mencionas a un mito como Matt Le Tissier, ese jugador capaz de sentir la camiseta, de ser adorado por su afición, ¿qué significa este jugador para ti? ¿es el icono del fútbol romántico?

Siempre que veía el programa de Michael Robinson veías el gol de Matt Le Tissier, goles espectaculares. No le valía con un gol normal, tenían que chutazos desde fuera del área o en grandes jugadas. Además jugaba en un equipo menor, un equipo que no aspiraba al título pero que sin embargo Le Tissier lo daba todo por su afición. Esto es una reivindicación del fútbol, del juego, del arte. Él era un artista, ejemplifica jugadores de esa época como Cantona, hablamos de jugadores diferentes.

Hablando de jugadores fantásticos también cabe recordar a equipos míticos: la Francia del 84 y del 86 con Platini, jugadores diferentes que quizás iniciaron lo que fue después la España del tiqui-taca. El Milan de los años 90, la revolución de Sacchi con un centro del campo organizado para jugar bien al fútbol. También Johan Cruyff me gustaba como jugador, fue mi gran ídolo. Pero como entrenador era un loco, tenía ese punto de locura, hay una anécdota de Cruyff con Charly Rexach en un partido contra el Rapid de Viena en la que Rexach le dice algo así como “Johan, tienen dos centrales muy altos y suben todos a los córners. Hay que poner un defensa más” y Cruyff le responde que no, que hay que poner un delantero más para que no suban. Es el ejemplo perfecto de esa vocación por disfrutar.

¿Qué es lo que está acabando con ese concepto del disfrute del fútbol?

Es esa economía propia que tiene el fútbol, las apuestas, los patrocinadores y los traspasos millonarios. También esos países que invierten en el fútbol como escaparate. La situación actual me recuerda a la burbuja inmobiliaria que hemos tenido en este país porque por muy bueno que sea un jugador, no vale 400 millones de euros.

Ninguno de los grandes jugadores fichados este verano vale esas cantidades ingentes de dinero que se han pagado en traspasos. Muchos de ellos, Coutinho o Dembelé, si miramos sus curriculums no han ganado nada como para tener ese cartel.

¿Cuál es tu mayor recuerdo futbolero? Una imagen, un gol, una jugada …

Recuerdo cuando tenía 6 años la frustración del “gol” de Cardeñosa. Fue una frustración como el Mundial 82, cada partido era una ilusión y siempre se perdía. Al tener un pase raro, de pequeños grupos, quedamos eliminados. ¡Y al poco tiempo el 12 a 1 de Malta!. Fue un partido espectacular, se genera una expectación, igual que en Querétaro con la tarde de Butragüeño.

Goles ha habido muchos, el de Bakero contra el Kaiserlautern que posibilita la primera Copa de Europa en el 1992. Y a partir de ahí, por ejemplo el gol de la primera Eurocopa, grandes jugadas, siempre hay que tener suerte, pero esa selección jugaba excepcionalmente bien.

¿Y tu mayor recuerdo del fútbol burgalés?

Mira, me acuerdo mucho de esas goleadas del año en el que se formó la Peña Pacheta. El gol de Salamanca, la agresión de Portugal. Eran años de radio, no había otra cosa, era lo que tocaba. Nos enteramos tarde que habían marcado. Fue un punto muy importante.

El gol de Juric al Real Madrid, esa temporada disfrutamos mucho y la Primera fue grandiosa. Luego ya cambio con Teo Vonk. La primera temporada en Primera es quizás el mejor recuerdo. No se ha visto un fútbol en Burgos como con Naya, Azcona, Mata. El año que subimos a Primera no se lo creía, se tenía ese concepto místico del ascenso con Juanito y pocos creían que el Burgos pudiera subir. ¡Y acabamos jugando de tú a tú al Madrid y al Barsa!.

Ser seguidor del Burgos es muy difícil. Sabemos que es un club que difícilmente va a conseguir grandes objetivos y hay una masa social de 3.000 seguidores. Esas tres mil personas tienen toda mi consideración, el Burgos es enamorarte de una pasión, es como ser del Sankt Pauli, sabes que nunca van a ganar nada, pero ahí está su afición dándolo todo. Estos últimos años ha habido una sensación de desencanto en el deporte de Burgos, al burgalés le cuesta apoyar, pero el tema del baloncesto ha sido un punto de inflexión que ojalá se contagie al fútbol. Que la gente vea que se puede llegar al máximo nivel.

 

 


“Victorias y Derrotas, la historia a través del balón” se trata de la puesta en marcha de un cómic que aúne historia y fútbol y que sirva para valorar los acontecimientos históricos en el aula desde una forma diferente y divertida.

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