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Mar

Croke Park, Bloody Sunday en el templo del fútbol gaélico

Los hechos acaecidos un 21 de noviembre de 1920 en Dublín se escribieron con sangre sobre la hierba verde del estadio de Croke Park. Irlanda estaba sumida en la Guerra de Independencia (1919-1921) tras la cual el país consiguió su independencia como República de Irlanda y constituyó el Dáil Éireann, el parlamento irlandés. Nombres como Michael Collins, Éamon da Valera o Rory O’Connor están ligados a esa declaración de independencia, pero no se debe olvidar a las víctimas que dejó el conflicto irlandés. Uno de los episodios más dramáticos de the troubles está ligado al mundo del deporte, ya que tuvo lugar en un estadio de fútbol.

Este conflicto entre nacionalistas irlandeses y el imperio británico se materializó en una guerra de guerrillas. Las fuerzas británicas en Irlanda estaban formadas por la policía británica (Royal Irish Constabulary, RIC), las fuerzas paramilitares, conocidos como Black and Tans (Negros y tostados, por los colores de sus uniformes) fuerza de reserva de la Real Policía irlandesa y una División Auxiliar, conocida como Auxies. Mientras que las fuerzas irlandesas estaban formadas por el Ejercito Republicano Irlandés (Irish Republican Army, IRA) quienes ofrecían resistencia a las tropas del Gobierno Británico en la isla.

Fueron los Black and Tans quienes adquirieron una siniestra reputación debido a sus prácticas ilegales e inhumanas de violaciones, saqueos, torturas e incluso matanzas durante todo el conflicto en Irlanda. En especial, en Dublín, estas tropas crearon una red de policías con misiones especiales, tales como la infiltración y el espionaje. A estas tropas se las conoció como The Cairo Gang (La Patrulla Cairo).

Unas horas antes y bajo las órdenes de Michael Collins, responsable de información, el IRA decidió atacar a la Cairo Gang, dejando un total de 13 muertos, 11 de los 18 componentes de la patrulla y 2 auxies. Para el IRA la operación fue un éxito. No sabían lo duras que iban a ser las represalias.

La respuesta del Gobierno Británico no se hizo esperar. Esa tarde estaba programado un partido de fútbol gaélico en Croke Park, Dublín contra Tipperary. La GAA (Gaelic Athletic Association) y las autoridades decidieron seguir adelante con el partido pese al clima de tensión que se respiraba en la capital irlandesa.

Uno de los soldados que perpetró la masacre de Croke Park desveló como se llevó a cabo la decisión del lugar donde llevar a cabo la venganza, una moneda lanzada al aire decretaría que la matanza se llevaría a cabo en la actual O’Connell Street, Sackville Street, una de las calles más concurridas de la época o en el estadio de Dublín en pleno día de partido. La tristemente famosa moneda decidió que sería en Croke Park.

En ese momento en el estadio había unas 10.000 personas, los Black and Tans se presentaron en el medio del campo de juego y comenzaron a abrir fuego, al mismo tiempo, una ametralladora disparaba desde fuera hacia la entrada al estadio. Provocaron una avalancha entre los espectadores que intentaban huir del fuego cruzado. El resultado fue de 14 víctimas mortales y 65 heridos. Entre las víctimas se encontraban tres niños de 10, 11 y 14 años, una mujer  que se iba a casar en cinco días y un jugador Michael Hogan, a quién está dedicada una de las gradas del santuario de los deportes gaélicos, la Hogan Stand.

Fue una masacre contra civiles, la repulsa internacional fue total. Llegaron voces críticas contra el gobierno británico desde el propio rey, Jorge V, y varios miembros del Parlamento, quienes definieron lo sucedido como “horror”. Este hecho provocó una mayor aceptación popular y apoyo hacia el IRA por parte del pueblo irlandés.

Mucho se ha escrito y hablado sobre los hechos ocurridos en Croke Park, una de las imágenes más famosas de esta masacre la encontramos en la película dirigida por Neil Jordan de 1996 titulada Michael Collins. Muestra lo sucedido en Dublín pero con dos errores. El primero es colocar la ametralladora en el centro del campo, algo que ocurrió de esa manera, y segundo, omitir que minutos antes del silbido inicial del partido un avión de la Royar Air Force lanzó una bengala roja sobre el terreno de juego.

Uno de los momentos recientes más importantes para la historia de Croke Park tuvo lugar el 24 de febrero de 2007. Debido a las obras en Lansdowne Road, estadio compartido por las selecciones nacionales de rugby y de fútbol, que se encontraba en plena reconstrucción para dar vida al actual Aviva Stadium, la selección de rugby de Irlanda solicitó a la GAA el uso de Croke Park para disputar los partidos como local del Seis Naciones de rugby. Era un hecho sin precedentes, éthe foreign game, el deporte extranjero pisaría por primera la catedral de los deportes gaélicos.

Para dar la autorización a la selección de rugby irlandesa de utilizar Croke Park, era necesario primero modificar los estatutos de la propia GAA dado que existía un artículo que lo prohibía. El artículo nº 21 de los estatutos el que deja bien clara la prohibición de la práctica de los deportes británicos en instalaciones de GAA, como deportes británicos se entienden el fútbol, rugby y cricket entre otros. Hay que entender que Croke Park al encontrarse bajo la administración de la GAA, se erigía como un importante escenario del nacionalismo irlandés, cercano a los sectores republicanos y católicos, y el hecho de abrir sus puertas a los británicos era una decisión más política que deportiva.

La votación fue una lucha política interna, entre los conservadores que querían mantener la identidad irlandesa a salvo de los poderes extranjeros y, por otro lado, los progresistas que buscaban abrir la joven nación al nuevo milenio, un cambio de siglo que debería traer consigo también la apertura de la tradición nacionalista irlandesa del Croke Park. La votación resultó favorable al rugby con 227 votos a favor y 97 en contra. Tras este resultado llegó el momento de las críticas: por un lado, la familia de Joe Barrett, seis veces campeón de Irlanda y leyenda de los deportes gaélicos, retiró las medallas del Museo de la GAA de Croke Park y, por su parte,  el Sinn Féin convocó una manifestación a favor de una pitada contra el God Save the Queen.

Llegó el momento de los himnos antes del partido, el old enemy se presenta orgulloso y convencido para cantar el God Save the Queen en el mismo escenario del Bloody Sunday de 1921. La respuesta de Croke Park fue una única voz que al unísono cantó el Amhrán na bhFiann, el himno nacional irlandés. Un himno y un equipo, el de rugby, que entre otras cosas había conseguido unir los 32 condados bajo un solo equipo nacional, y jugando contra nada menos que Inglaterra. Lo sucedido en el terreno de juego demostró que aquello no fue un partido normal, sino una venganza histórica, los greens barrieron del campo a los ingleses, infligiéndoles la derrota más dura en los más de 130 años de historia del torneo con un contundente y humillante 43-13 que aún hoy permanece en la memoria colectiva de los aficionados.

Años más tarde, en 2011, la reina Isabel II fue quién visitó Croke Park, donde realizó un pequeño homenaje a los más de 50.000 irlandeses muertos en la Primera Guerra Mundial combatiendo en el ejército británico, y también para reunirse con miembros de la GAA, como muestra de rechazo a esta visita de la reina inglesa al Croke Park no asistieron y expresaron públicamente su malestar y desaprobación. No solo los políticos y miembros de la GAA mostraron su desacuerdo, cientos de personas se manifestaron para mostrar su repulsa hacia la visita de la reina inglesa.

La historia del estadio de Croke Park se tiñó de sangre inocente en un conflicto armado, una vez más el deporte se vio inmerso en acontecimientos bélicos, una vez más estos hechos demuestran que el deporte, el fútbol, el fútbol gaélico es algo más que ocio y diversión. El deporte también tiene sus páginas negras y esta es una de ellas, el deporte es cultura e historia, una historia que se debe enseñar y nunca olvidar.


“Victorias y Derrotas, la historia a través del balón” se trata de la puesta en marcha de un cómic que aúne historia y fútbol y que sirva para valorar los acontecimientos históricos en el aula desde una forma diferente y divertida.