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Dic

Arde Cuba, entrevista a Agustín Ferrer Casas

Siguiendo las indicaciones del propio autor, Agustín Ferrer Casas, nos dispusimos a leer Arde Cuba con un buen mojito como acompañante y con la sensación de estar en algún lugar de la isla caribeña. De Errol Flynn a Camilo Cienfuegos, del Hotel Nacional de La Habana a la selva en plena Revolución, así transcurre la historia que relata maravillosamente Agustín, un libro que mezcla ficción y realidad, historia y cómic …

Tras la lectura nos vimos en la obligación de aprender más sobre la obra y su creación.

-Para empezar a hablar de “Arde Cuba” debemos obviamente preguntar al autor por el principio de todo, ¿Cómo surge la idea de este cómic?

Surgió como un encargo del sello Grafito Editorial. Yo estaba inmerso en otra cosa, una historia propia, de largo recorrido y con una fecha de terminación muy lejana. Después de haber publicado con Grafito “Cazador de Sonrisas”, me estaba tomando las cosas con calma. Pero como este título funcionó bien, mis editores, Guillermo Morales y Yolanda Dib, me sugirieron varias ideas para un libro de encargo. Querían que volviese al mercado cuanto antes o los lectores se olvidarían de mí.

Entre las propuestas figuraba ésta que comenzaba con la entrevista que realmente le hizo el actor de Hollywood Errol Flynn al comandante Fidel Castro, en la Cuba de diciembre de 1958. Y era la que más me convencía. Suponía un retorno a la década de comienzos de los 60, como en “Cazador de Sonrisas”.

-La Cuba de los años 50 se convierte en el contenedor espacial y temporal de “Arde Cuba” un momento de la historia trepidante y apasionante, ¿por qué la elección de este momento histórico? ¿Qué es lo que más te atrae de la Revolución Cubana?

Sin que suene a arenga para iniciar una revuelta, creo que estos tiempos en los que vivimos se acercan en muchos casos a los que hicieron germinar una revolución como la cubana. Pero, entiéndaseme bien, sin llegar a los excesos que cometió la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba. Aquí estamos mal socialmente, pero aún no nos han bombardeado con napalm gringo.

Por eso, por mi simpatía con esos ideales revolucionarios contemporáneos, de los que sólo nos separan menos de sesenta años, me decidí a desarrollar esta historia en la que se mezclan hechos reales con ficticios, pero sin caer en discursos manidos.

De la Revolución de Cuba me atrae el modo y manera en que se desarrolló y creció hasta triunfar. ¿Quién les iba a decir a los pocos supervivientes de la desastrosa expedición del yate Granma que su movimiento conseguiría asentarse pese al revés inicial y llegar hasta La Habana? Tuvieron que poseer unos ideales muy fuertes para no cejar en su empeño y arrobarse a la población cubana. Cierto es que el régimen de Batista, y las injusticias y desigualdades propiciadas por su dictadura, también jugó una baza importante a la hora de inclinar la balanza del favor popular del lado de los guerrilleros del Movimiento 26 de julio.

-Errol Flynn, Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Ernest Hemingway,… un verdadero choque de pesos pesados de la historia en Arde Cuba ¿Cómo van encajando cada uno de los personajes en su papel dentro de Arde Cuba?

Como en un engranaje de relojería, cada personaje de esta historia tiene su función para hacer avanzar el argumento. Así como Errol Flynn y su proyecto de entrevista a Castro sirve como escusa para introducirnos en el escenario, el resto de personajes, reales y ficticios, creo que cumplen su cometido con la eficacia de un engranaje bien engrasado.

En la parte habanera, al comienzo del cómic, se sientan las bases de quienes son los poderes fácticos en la isla y cuáles son sus intereses. Así se nos presentan la mafia estadounidense que, con su apoyo tácito a Batista, resulta ser la que más motivos tiene en su empeño de que la Revolución fracase: perdería sus negocios basados en el juego y el turismo; las multinacionales como la United Fruit Company, que expolian los recursos naturales de la isla, no quieren que una revolución frene su empresa; el Departamento de Estado de Estados Unidos desea que la transición política que ve inminente sea lo más limpia posible; los militares del régimen, que ven peligrar el sostenimiento de su dictadura, quieren seguir en sus puestos cuando triunfe la Revolución o, al menos, salvar el  pellejo…

Cuando la historia pasa a territorio de los guerrilleros, personajes como Camilo Cienfuegos, eje central del cómic, o las integrantes del batallón Mariana Grajales exponen los razonables motivos por los que se unieron a la Revolución.

Y el fotógrafo Spellman, personaje ficticio de la trama, asiste a todos estos testimonios y da prueba de ellos con su cámara. Es el hilo conductor entre todos los actores de la historia, aunque él también tenga para contar la suya.

-Es un cómic de historia con escenarios reales, de la selva a las calles de La Habana o del campamento de Castro al hall del lujoso Hotel Nacional, una verdadera radiografía de la Cuba antes de los Castro y de la Revolución. ¿Cómo fue la fase de documentación sobre el espacio donde se iba a ir desarrollando la idea?

Nunca he viajado a la isla, pero este hecho tampoco ha influido en la percepción del espacio en el que se iba a desarrollar la historia. Hay que tener en cuenta que está ambientada en la Cuba de hace sesenta años y, aunque parezca lo contrario por la imagen que tenemos de un país parado en el tiempo por el embargo estadounidense, los colores de aquella época y la actual no son los mismos. Ahora están más subidos de tono. Al igual que los coches, que muchos de ellos están modificados por pura cuestión de supervivencia. Y como estos dos ejemplos, bastantes más.

Primeramente usé una guía de viajes de La Habana para saber en qué puntos iba a desarrollar las acciones y qué recorridos había que hacer para llegar hasta ellos. Después busqué antiguas fotos en blanco y negro de La Habana de los 50, en las que se percibía el desarrollismo propiciado por el dinero que generaban los negocios de la mafia estadounidense. Allí donde había un solar vacío, en la siguiente foto aparecía un edificio de gran altura concebido como hotel y casino. Donde ahora vemos un perfil de ciudad mudo, antes brillaban los neones de compañías como Firestone o Bacardi. Todo tuve que mirarlo con lupa para no meter la pata en cuanto a ambientación y, seguramente, la habré metido porque algo habrá escapado de mi atención.

-Una pregunta que bien podría ser un consejo a futuros autores. Cuando uno se enfrenta a un cómic histórico ¿Cuáles son las bases más importantes a tener en cuenta? ¿Qué consejo darías a quien se va a embarcar en un cómic histórico?

Lo primero que recomendaría es sentirse cómodo con el periodo histórico en el que se desarrolla la trama. Al autor debe atraerle la historia, pero no hablo de saberse el nombre de los reyes godos, si no ser consciente del dicho “de aquellos polvos vienen estos lodos”. La historia nos puede brindar muchas enseñanzas de las que pueden extraerse conclusiones de por qué estamos como estamos en la actualidad.

Y lo segundo es que, si se quiere ser más o menos fiel a la realidad histórica en cuanto a representación de un momento concreto, se cuente con acceso a información gráfica y documental de la época. Inventar puede estar bien, pero siempre habrá alguien que te saque faltas por no ceñirte a la realidad si es un cómic histórico.

– ¿Verán la luz más cómics históricos de la mano de Agustín Ferrer Casas?

Sí. El próximo libro, sobre el que hablé en el comienzo de la entrevista, es un cómic de largo recorrido histórico. Es un biopic sobre el arquitecto alemán Mies van der Rohe y abarca el periodo comprendido entre principios del siglo XX y los años 60. Confío en que vea la luz a lo largo de 2019, coincidiendo con el cincuenta aniversario de la muerte del arquitecto.

Queremos agradecer a Agustín Ferrer Casas su disposición a contestar a nuestras preguntas y su amabilidad. El libro se puede adquirir en Editorial Grafito.


“Victorias y Derrotas, la historia a través del balón” se trata de la puesta en marcha de un cómic que aúne historia y fútbol y que sirva para valorar los acontecimientos históricos en el aula desde una forma diferente y divertida.

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